Revisión: Jeremy Renner no puede rescatar 'matar al mensajero'

La mejor escena en 'Kill the Messenger' llega durante sus créditos. El video casero del periodista Gary Webb, el ex reportero de San Jose Mercury News cuyas investigaciones sobre la relación de la CIA con el tráfico de cocaína en los EE. UU. Finalmente condujo a su caída, nos muestra a un hombre cansado de pie frente a probabilidades imposibles. Esa resistencia no duró para siempre: en 2003, después de que el gobierno desacreditó públicamente los hallazgos de Webb y ya no pudo encontrar trabajo, el periodista ganador del Premio Pulitzer se quitó la vida.



La relación entre las convicciones de Webb sobre su trabajo y su potencial para destruirlo forma una paradoja fascinante en el centro de la historia. La versión dramatizada solo llega hasta cierto punto: en el hosco retrato del director Michael Cuesta de la búsqueda y la eventual ruina de Webb, Jeremy Renner interpreta al reportero con seriedades creíbles que transmiten su creciente frustración pero no le dan vida fresca.

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El sencillo guión de Peter Landesman (que se basa en el libro de Nick Schou y las propias cuentas de Webb) no tarda mucho en establecer el escenario. En medio de los informes sobre delincuentes adinerados, impulsados ​​por un sistema de justicia demasiado agresivo, Webb recibe una advertencia de que un traficante de drogas encarcelado realmente trabajó para el gobierno. Juntando un puñado de consejos, el periodista llega a la conclusión de que la CIA realmente ayudó a introducir cocaína de contrabando en el país para ayudar a la estabilidad financiera de las facciones rebeldes en Nicaragua. El gobierno se precipita para hacer agujeros en los hallazgos de Webb, y mientras su editor (Oliver Platt) intenta apoyar a su escritor, en última instancia, la situación se vuelve insostenible. 'Kill the Messenger' combina los duros encuentros de Webb entre sus editores y agentes del gobierno con escenas más tiernas mientras intenta consolar a su esposa (Rosemaire DeWitt) y su hijo adolescente (Matthew Linz). Si bien estas escenas están destinadas a personalizar el enigma de Webb, tienen un tono falso y melodramático que simplifica la situación en cuestión.



El tema de la credibilidad se filtra a través de 'Kill the Messenger'. Una reunión tensa con los funcionarios de la CIA, que concluye con una amenaza velada contra su familia, se siente monótona en lugar de suspenso. Webb continúa afirmando su responsabilidad con su historia mientras todos los que lo rodean expresan sus incertidumbres, pero estas escenas tienen una apatía que los mantiene presionados. A medida que la puntuación cambiante de Nathan Johnson va de la mano con un intercambio estridente tras otro, hay una sensación recurrente de que Webb está jodido incluso antes de llegar a ese punto. La atmósfera de la película sería sofocante, que se ajusta al material, si el drama no fuera tan rutinario.

Pero Renner existe por encima del alcance limitado de la narrativa. Su expresión de ojos acerados insinúa una fijación peligrosa en seguir cada pista incluso cuando su estabilidad profesional se evapora a su alrededor. Está tan metido en el enigma de Webb que cuando vemos la cara del tema real al final de la película, ya nos es familiar. Entre los mejores papeles del actor desde 'The Hurt Locker', la actuación de Renner aquí lleva todo el peso del legado problemático de Webb. Convierte la película en un himno observable a las dificultades de informar la verdad a toda costa.

Sin embargo, dado que 'Kill the Messenger' se centra menos en el objetivo de los informes de Webb que en el hombre mismo, sufre al evitar los momentos más oscuros de su descenso. Abandonado por su publicación y avergonzado por los informes de los medios, fue víctima de sus virtudes. Pero la película nos ahorra el triste camino que siguió hasta que se quedó sin opciones. Aun cuando celebra el espíritu del periodismo comprometido que se eleva por encima de las poderosas fuerzas diseñadas para contenerlo, 'Kill the Messenger' muestra la misma calidad de anestesia que la dedicación de Webb a su trabajo estaba destinada a contrarrestar. Renner es una historia diferente.

Grado: C +

'Kill the Messenger' se abre en todo el país el viernes.